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PRESENTACIÓN DEL LIBRO EL SUJETO AUSENTE. Es evidente que como decía Goethe: “En estos tiempos, nadie puede callarse o abdicar. Tenemos que hablar y movernos. No para vencer, sino para ser fieles a nuestro puesto. El hecho de que estemos en mayoría o en minoría no supone ninguna diferencia”. La campaña Tiempo de educar nace en esta situación y de la necesidad que tenemos de hablar y de movernos. Ahora también queremos ser fieles a nuestro puesto, como decía Goethe, y nuestro puesto es que sentimos con urgencia el desafío de la educación. Es la educación lo que está en juego, ese proceso que tiene que ver con cada uno de nosotros, con personas de cualquier edad, porque a través de la educación, se construye la persona y, por tanto, la sociedad. Miles y miles de españoles hemos salido a la calle para pedir libertad de educación y para que sea posible que en España se eduque a nuestros hijos partiendo de nuestra tradición y memoria, inestimables tesoros, sin los cuales es imposible descubrir la propia identidad, más imposible aún pensar en una construcción estable y responsable de nuestra historia. Pero ahora después de la manifestación ¿qué? Los políticos trabajan, la Plataforma cívica pro educación, sujeto de Tiempo de educar, negocia para que las enmiendas a la ley salgan adelante en el congreso de diputados. Pero ¿y nosotros? ¿Cuál es nuestra responsabilidad ahora? Somos conscientes de que está sucediendo algo que no había pasado nunca antes: está en crisis la capacidad de toda una generación de adultos para educar a sus hijos, y esta crisis es anterior a Zapatero y a su ley, es una crisis que no depende ni de la derecha ni de la izquierda. Hace unos meses le decía a un amigo que se me abrían las carnes al ver la tristeza y al mismo tiempo la violencia de las pandillas de chavales que se mueven por las noches en las calles de Madrid y este amigo me contestó: “que quieres, llevamos décadas dándoles nada”. Nada en la escuela, porque incluso mantener una disciplina o solicitar un esfuerzo cuando no existe una propuesta de significado o un ideal por el que merece esforzarse genera más violencia; nada en la universidad, donde reina el universalismo científico, los profesores nos escondemos en disciplinas cada vez más abstractas y los alumnos procuran salir de estos años “indemnes” e intocados: implícitamente hemos firmado un pacto de indiferencia mutua; nada en el mundo de la empresa, que me es menos conocido, pero en el que se respira el mismo cansancio…Y todos, en general, hemos considerado que la educación ya no es para nosotros porque no necesitamos nada. Esto es lo terrible, no necesitamos nada: ¿para qué leer?, ¿para qué desgastarse vibrando ante la realidad?, ¿para qué emprender una obra de caridad?, ¿o arriesgar el dinero en una empresa?, ¿para qué buscar el significado de nuestra historia?, ¿para qué educarse en mirar un cuadro o transmitir la experiencia de lo que nos ha sugerido un libro? Tiempo de educar quiere ser ocasión para debatir lo que hace posible volver a sentir la urgencia de la educación, para redescubrir la realidad, para que podamos volver a preguntarnos quiénes somos y buscar aquellos maestros que, como describe Borghesi, nos despierten: “El maestro da forma a aquella espera escatológica de la que surge la tradición, la cultura, el arte. Acompaña el yo del discípulo en su camino desde la certeza a la verdad, en la autentificación de sus justas exigencias, en la valoración de su vida. Sostiene y provoca la curiosidad natural hacia el cumplimiento de su meta. De su viva voz, el discípulo aprende el asombro originario frente al mundo, el milagro incomprensible de la existencia. De él, fuente viva de una tradición abierta al Misterio, proviene el deseo de vencer el poder de la nada que, difusa y sutil, le aprieta la garganta en la hora presente” (p. 36) Por eso hemos invitado al prof. Borghesi a presentar su libro. Es italiano, pero su ensayo El sujeto ausente. Educación y escuela entre el nihilismo y la memoria, es una reflexión que partiendo de la descripción de la crisis de la educación, un proceso lentamente larvado y que afecta a todas nuestras sociedades occidentales, ofrece una forma de mirar la tradición occidental en su singularidad de aprecio por la realidad hasta llegar a su vértice, el misterio; de concebir el tiempo como el lugar de los hechos en cuyo devenir la existencia humana se desarrolla para encontrar el significado; de recuperar la experiencia como método mediante el que la naturaleza favorece el desarrollo de la conciencia y el crecimiento de la persona. Para ello nos ayudará el doctor Juaristi que nos honra con su presencia. Preside la mesa D. Alfonso Coronel de Palma, Presidente de la Fundación San Pablo CEU y miembro del comité promotor de la campaña Tiempo de educar. Guadalupe Arbona
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