El intervencionismo de la L.O.E.

Urge recuperar al maestro
por Juan Luis Vázquez

De un Parque a la Moncloa
por Fernando de Haro

Es tiempo de educar
por Herminia Cid García

Notas desde lo jurídico
por Alberto Llabrés

Manifiesto sobre la LOE
Asociación Cultural Chales Peguy

Manifiesto sobre la LOE
Asociación Cultural ARCYP

Educar es un riesgo
por José luis Restán


La mala educación de Zapatero
por Fernando de Haro

Si hubiese una educación del pueblo, todo sería mejor
www.appelloeducazione.it

Citas
Selección de citas sobre la educación

Citas
de Massimo Borghesi

La educación está en la calle
Descarga aquí el vídeo de entrevistas realizado para el acto de presentación de la campaña
20 de octubre de 2005

DE UN PARQUE A LA MONCLOA
Tiempo de Educar, una campaña para afrontar el problema número uno de España.

9 de la mañana en la Avenida de Guadalajara, las Rosas. Estamos en uno de los nuevos barrios de Madrid. La capital de España ha crecido hacia el Este de forma sorprendente en el último decenio. La mayoría de los vecinos son jóvenes profesionales de clase media que puede llegar al centro de la ciudad en quince minutos. No estamos en la periferia. Una fila de niños, acompañados por sus padres, camina junto a las obras de un polideportivo y de un edificio de aulas sin terminar. El Colegio J.H.Newman abrió sus puertas en septiembre de 2004 y todavía no han concluido las obras, pronto contará con 800 alumnos. Algunos padres charlan en la entrada del centro, después de haber dejado a sus hijos en clase. Charlan animadamente a pesar de que el frío corta la cara. El director, Juan Ramón De la Serna, está reunido y tiene cuatro parejas esperándole, quieren solicitar una plaza para el curso que viene. Mientras hacemos tiempo, una de las madres que hablaba animadamente en la puerta nos lleva a la clase de los más pequeños: se desperezan con música de Schubert. Esta madre nos enseña los baños de los cursos de Educación Infantil como si estuviera enseñándonos el salón de su casa. No es para menos. Forma parte del grupo de personas que pusieron en marcha, hace siete años, la Fundación Internacional de Educación, un grupo de personas que ha buscado incansablemente dinero para que el nuevo colegio se pusiera en pie. Cada ladrillo lleva impreso su dedicación y su pasión por construir un lugar donde, además de instruir, se eduque. Al final conseguimos “audiencia” con Juan Ramón De la Serna. “El J.H. Newman es uno de los poquísimos colegios concertados que se han puesto en marcha en Madrid durante los últimos años. Las ordenes religiosas mantienen sus antiguos colegios concertados pero no abren nuevos colegios en los barrios de reciente creación”, nos explica De la Serna. No es fácil conseguir suelo y dinero para construir. Hace falta mucha vitalidad social, mucho interés, mucho tiempo, muchas relaciones, para obtener los recursos necesarios. “Después de dar el primer paso todo es más fácil. Si consigues reunir el dinero para comenzar, lo que cuenta es el proyecto educativo. Una vez que empezamos, la gente se ha ido enterando de que en este colegio nos interesa la persona y de que vivimos la educación como una vocación. Los padres quieren lo mejor para sus hijos y si tienen noticia de que en el colegio, además de proporcionar determinados conocimientos, queremos educar, vienen a pedirnos plaza”, nos comenta De la Serna. El director del J.H. Newman añade: “Nos interesa mucho el barrio, nos interesa la gente que tenemos cerca y por eso hemos organizado una mesa redonda sobre el manifiesto Tiempo de Educar en la que va a participar Gotzone Mora” (concejal socialista del País Vasco, que se juega a diario la vida haciendo frente a la banda terrorista ETA). De la Serna nos habla enseguida de la campaña de opinión que ha puesto en marcha la Plataforma Cívica Pro Educación, una campaña que echó a andar casi al mismo tiempo que abría sus puertas el J.H. Newman, en septiembre de 2004.



Un debate de fondo

La Plataforma se creó para introducir en la sociedad española un debate sobre el problema de la educación, del que cada vez se habla más. Desde hace un par de años varios informes han puesto de relieve los malos resultados del sistema educativo español. Los últimos ejemplos son muy significativos. Durante el pasado mes de enero se ha presentado el Panorama de la Educación 2005, versión nacional del informe anual de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre esta materia. Las conclusiones son demoledoras. Los alumnos españoles están a la cola de los países de la OCDE en el nivel de conocimiento de las matemáticas, la comprensión lectora o la utilización de ordenadores. Los indicadores sitúan al sistema educativo español en el mismo grupo de países que Portugal, Grecia, México o Turquía. La tasa de fracaso escolar es altísima. Uno de cada cuatro alumnos no llega a conseguir el título de educación obligatoria. No están tampoco las cosas mejor fuera de la escuela. Sólo el 9% de los españoles de entre 25 y 64 años participan en cursos de formación una vez terminados sus estudios, cuando la media de la OCDE es del 40%. Recientemente también se ha hecho público el estudio de la Fundación la Caixa, Los sistemas educativos europeos ¿Crisis o transformación? Según este trabajo apenas un 10% de los alumnos entra dentro de los niveles de excelencia, frente al 16% de Francia o las tasas superiores al 20% de Finlandia y otros países nórdicos. Este informe apunta otros problemas menos cuantificables pero también graves como la falta de autoridad del profesorado y la extendida crisis profesional de los maestros que da lugar a su descontento, desmotivación y recelo.

Con semejantes datos sobre la mesa no es de extrañar que la opinión pública, que ha visto como se sucedían seis reformas educativas desde la instauración de la democracia en 1975, empiece a estar sensibilizada con el que algunos han calificado, con razón, como “problema número uno de España”. En este contexto se ha puesto en marcha la Plataforma Cívica Pro Educación. Su presidente es Ángel Mel, hasta hace unos años director financiero de una multinacional y ahora director del Colegio Internacional Kolbe, otro colegio recientemente creado -abrió sus puertas en septiembre de 2003 en el pueblo madrileño de Villanueva de la Cañada-, también fruto de la iniciativa social y también expresión, como el J.H. Newman, de una concepción educativa que hunde sus raíces en el carisma de monseñor Luigi Giussani.

Ángel Mel nos explica que la Plataforma Cívica Pro Educación no ha nacido para dar una respuesta técnica a todos los problemas que desvela el informe de la OCDE. “Somos un grupo de amigos entre los que hay profesores, maestros, padres, que estamos viviendo una experiencia educativa y queremos contribuir al diálogo y favorecer que no se dé por supuesto lo que significa realmente educar –afirma Mel-. Nuestro objetivo es crear un movimiento de opinión sobre la importancia de la educación para la sociedad española. La educación afecta a toda la sociedad, no es un problema sectorial que deban resolver sólo los profesionales de la enseñanza secundaria o universitaria. La campaña se dirige a todo tipo de personas y ámbitos, y no sólo al mundo de la enseñanza”.


Hasta la política

Mel no lo dice, pero el enfoque de la campaña es muy novedoso. La crisis de la enseñanza española ha provocado que casi todo el mundo diga algo sobre la cuestión educativa. El PP y el entorno cultural de la derecha insisten en todo lo que tiene que ver con la calidad, el esfuerzo y la necesidad de que la escuela fomente la unidad de España. La izquierda habla del papel de un Estado que debe garantizar la igualdad, los valores cívicos, la integración y la planificación. Pero prácticamente nadie se pregunta por qué educar no es sólo instruir, qué relación tiene la educación con las inevitables preguntas sobre el sentido de las cosas, con el deseo de verdad. Pocos o ninguno hablan del valor del maestro y del valor de la libertad. Pocos van a la raíz de una crisis de la sociedad española que tiene como principales víctimas a los jóvenes. Unos jóvenes que, según el estudio Jóvenes y política. El compromiso con lo colectivo, elaborado por Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) y el Instituto de la Juventud (INJUVE), entienden su juventud como un período en el que hay que “aprovechar al máximo las circunstancias, disfrutar un estatus de irresponsabilidad donde prima el hedonismo". Unos jóvenes que aseguran: "Somos así. Nos han hecho así. Nos han educado así. Nosotros no somos responsables. Son otros lo que tendrían que cambiar las cosas". Frente a los enfoques predominantemente técnicos o los enfoques que entienden que la educación es sólo un problema de la escuela, la campaña Tiempo de Educar, como reza su manifiesto, insiste en que “educar significa introducir a la persona en la realidad, profundizar en el sentido que tienen las cosas, descubriendo su valor”. Este modo de plantear la cuestión ha estado presente desde que se formó el comité promotor de la Plataforma Cívica Pro Educación, comité integrado por un grupo de intelectuales y personajes relevantes.

El punto de vista diferente de la campaña estuvo muy presente también en su apertura, realizada a finales del mes de octubre. Todo empezó con una mesa redonda en el que participaron además de Ángel Mel, Gotzone Mora y Luis Carbonell, el líder de la Plataforma LOE-NO (promotor de una manifestación contra la política educativa de Zapatero que en el mes de noviembre sacó a la calle a un millón y medio de personas). Gotzone Mora, conocida activista que lleva años luchando contra el régimen de terror impuesto por ETA, expresó en aquel acto, de forma sencilla, por qué se identificaba con la experiencia educativa del manifiesto, experiencia que tiene como objetivo el desarrollo y crecimiento de la persona, entendida como un sujeto único, irrepetible y libre. Desde esa mesa redonda Gotzone Mora ha promovido la campaña con la misma pasión y disponibilidad con la que lucha contra las raíces culturales del terrorismo. Gracias a aquella mesa redonda, Luis Carbonell, invitó a Ángel Mel y a Carmen Carrón, profesora de Enseñanza Media integrada en el comité promotor, a participar en la organización de la manifestación contra la reforma educativa de Zapatero. Tiempo de Educar se ha involucrado en la organización de la concentración y en las negociaciones políticas posteriores que han tenido lugar con el propio Zapatero en el Palacio de La Moncloa. La batalla continua porque la Ley Orgánica de la Educación (LOE) todavía tiene que ser votada en el Senado.


En defensa de la iniciativa social

Han sido, pues, meses intensos para los promotores de Tiempo de Educar que se han visto vertiginosamente introducidos en el corazón del debate político que ha ocupado buena parte del otoño español. La Plataforma ha apoyado la lucha en la calle contra la LOE, una ley que pretendía restringir la libertad de elección de colegio de los padres y restringir el sistema de conciertos que ha hecho posible la creación del J.H Newman y del Internacional Kolbe.

El sistema de conciertos ha permitido el desarrollo de colegios de iniciativa social en España. La fórmula plasma, aunque de un modo imperfecto el principio de subsidiariedad. Las administraciones educativas (en España existen 17 administraciones educativas, tantas como comunidades autónomas) pagan a los colegios creados por la iniciativa social –debidamente controlados- el coste de la enseñanza. En teoría, eso permite a los padres acceder a una educación, acorde con sus convicciones, tan gratuita como la enseñanza de titularidad estatal. Pero las administraciones educativas sólo pagan el importe de la enseñanza, y no otros gastos como el suelo, las instalaciones o el mantenimiento. Así que algunas entidades promotoras de colegios concertados acaban cobrando algunos suplementos. El sistema de conciertos está, en gran medida en pie, porque la inmensa mayoría de las entidades promotoras de este tipo de colegios han sido, hasta ahora, órdenes religiosas que contaban con suelo e instalaciones que ya estaban pagadas. La red de iniciativa social es relevante y muy demandada. Según el Informe España 2001 de la Fundación Encuentro, España es, después de Holanda y Bélgica, el tercer país de la Unión Europea con mayor porcentaje de alumnos de primaria y secundaria escolarizados en centros de iniciativa social. En España el 70 por ciento de los alumnos están escolarizados en centros de titularidad estatal, el 26 por ciento en centros de iniciativa social y el 4 por ciento en centros privados. Estos porcentajes cambian de forman significan en las diferentes comunidades autónomas. En aquellas comunidades autónomas que tradicionalmente han sido gobernadas por los socialistas, donde se le han puesto trabas administrativas al desarrollo de la iniciativa social, el peso de los colegios concertados es menor. En otras comunidades autónomas como el País Vasco, Madrid o Cataluña, la escolarización se reparte casi a partes iguales entre la enseñanza de titularidad estatal y la enseñanza concertada.

Ángel Mel, en las negociaciones que se desarrollaron en el Palacio de la Moncloa, tuvo ocasión de hablarle a Zapatero de uno de los puntos fundamentales del manifiesto Tiempo de Educar, del principio de subsidiariedad. Lo cierto es que el presidente del Gobierno no se mostró muy receptivo a sus sugerencias. “Lo que más me sorprende no fue esa falta de receptividad de Zapatero–explica Mel-“. Al presidente de la Plataforma lo que le llama la atención es que “los integrantes de la Plataforma LOE-NO, que tienen mucha más base social que nosotros y más experiencia política, son conscientes de que aportamos un elemento diferente. Respetan mucho –aunque algunos no la comportan- nuestra una experiencia intensa y consciente de qué significa educar”.

Desde que se lanzara la campaña el pasado mes de octubre, los actos se han multiplicado. Especialmente relevante ha sido la serie de conferencias y encuentros que ha protagonizado el filósofo italiano Massimo Borghesi. La presentación de su libro El sujeto ausente (Ediciones Encuentro, Madrid 2005) por toda la geografía española ha servido para insistir en otro de los puntos del manifiesto: la importancia de la figura del maestro. “El maestro da forma a aquella espera escatológica de la que surge la tradición, la cultura, el arte –explicaba Borghesi en uno de esos encuentros-. El maestro acompaña el yo del discípulo en su camino desde la certeza a la verdad, en la autentificación de sus justas exigencias, en la valoración de su vida. Sostiene y provoca la curiosidad natural hacia el cumplimiento de su meta. De su viva voz, el discípulo aprende el asombro originario frente al mundo, el milagro incomprensible de la existencia. De él, fuente viva de una tradición abierta al Misterio, proviene el deseo de vencer el poder de la nada que, difusa y sutil, le aprieta la garganta en la hora presente”. Ha habido encuentros con empresarios, con filósofos, con intelectuales, con políticos y con científicos en muchas ciudades de España. La campaña ha incluido representaciones de teatro, exposiciones, pero también se ha ido extendiendo con iniciativas muchos más informales. El manifiesto fue debatido hace unos días en uno de los parques cercanos al colegio Internacional Kolbe, por un grupo de madres que cuidaban a sus hijos. Una madre, muy involucrada, en el tejido social que ha hecho posible el colegio entendió que “crear un movimiento de opinión” consistía, para ella, en compartir con las que tenía más cerca la experiencia educativa del manifiesto. Y sin más ceremonias, mientras los niños correteaban, provocó la conversación. De un parque a La Moncloa. Tiempo de Educar está en marcha porque hay quien entiende que todo sería más fácil si hubiese una verdadera educación para el pueblo.

Fernando de Haro